martes, 13 de mayo de 2008

UN HOMBRE DICIENDO "ADIOS"

Don Jaime de Pedro esa mañana estaba radiante, por fin había decidido el día en el que iba a partir rumbo a la colina.
Se decía a si mismo:

-Por fin mi vida después de muchos años comenzará a tener sentido. Me fundiré en aquel refugio donde todo lo que se ve es bello.

Transcurrió muy rápida su semana de preparativos, decidió llevarse consigo una pequeña bolsa con los recuerdos de su vida, y dejo todos su bienes distribuidos entre sus seres queridos y partió.

Era un día soleado de principio de primavera, la temperatura era cálida y su rostro reflejaba satisfacción y alegría.

Todo el pueblo salió de su casa y fue a despedirlo, todos demostraban su tristeza ya que Don Jaime era un hombre muy sabio y querido en el pueblo, pero también deseaban que el misterio del refugio se destapara al fin.

Don Jaime exclamo entre todos. ¡! Queridos conciudadanos!! No dudéis que si nunca se produce mi regreso será señal inequívoca de que el refugio es un lugar mágico y el que accede nunca regresa, intentaré de alguna forma enviarles alguna señal.

Estas fueron sus últimas palabras antes de partir, en ellas dejaba ver su deseo inquieto y su realidad más inmediata; No quería regresar.

Al pie de la colina por fin avistó la casa. !! Tan bella!, con su aroma tan exquisito.
Se dispuso a subir al fin a traspasar estos últimos metros, tenía un poco de miedo, era inevitable lo desconocido, es lo que más miedo provoca en el ser humano.

Por fin, ya sólo le restaba traspasar el umbral de la puerta. Volvió la vista hacia atrás, dudó, las perlas de sudor rodeaban su frente………

Pero al final en aquella soleada mañana de Mayo, Don Jaime de Pedro desapareció bajo una leve brisa primaveral tras aquel umbral de madera maciza que dejo tras cerrarse un misterioso silencio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y nuestro buen amigo encontró... ummm...

¡suerte...!