martes, 20 de mayo de 2008

EL ENCUENTRO

Aquella mañana Ahila, se preparaba para ir a la universidad, ya estaba próxima la fecha de su graduación ¡!por fin ¡!. Después de cinco años de estudio finalmente se alzaría con su diploma de licenciada en Historia.
Tenía muchas expectativas, pero al mismo tiempo se sentía sola. Durante estos cinco años, apenas había disfrutado su juventud como el resto de compañeros que combinaban sus clases con fiestas y salidas varias. Ella no. Se había centrado en su carrera; por su mente soñadora le costaba más que a otros concentrarse y ella no podía permitirse suspender pues dependía de una beca para terminar, su familia era pobre por tanto tuvo que trabajar, empezó en la universidad ya tarde y ahora hacía las dos cosas trabajaba por las tardes en una cafetería y asistía a clase por las mañanas; todas las noches las dedicaba al estudio.
Gracias a su dedicación sus notas eran excelentes, pero apenas tenía un par de amigas con las que en los descansos entre clase y clase tomaba café.
Curiosamente aquella mañana comenzaba un taller de escritura en la universidad, en realidad ella quería ser escritora y estaba muy ilusionada con el. En el aula había un cierto silencio claro, había muy pocos alumnos hecho que inquietaba a Ahila pues era un taller muy interesante impartido por un eminente escritor y periodista Don Jaime de Pedro. En realidad este era su seudónimo pero todo el mundo le conocía por el e incluso la gente más allegada a él.
Ahila se sintió incómoda pues al ponerse en el lugar del escritor sintió tristeza por la mala acogida del taller; Sin embargo el autor parecía feliz al hacer su presentación precisamente menciono el poco aforo del auditorio y el beneficio de esto para los alumnos del taller. Tras esto comenzó tranquilo su ponencia exponiendo de forma exquisita el tema que debía argumentar. En el turno de preguntas pidió al auditorio que por favor antes de preguntar los alumnos debían presentarse. Ahila alzó su mano, sin embargo el autor no se dirigió a ella alguien tras de ella exclamo:

! Buenos días!, Mi nombre es Álvaro, y mi pregunta para usted es la siguiente: ¿Cuál cree usted que es el misterio que se esconde en la colina del sur?.

Ahila giro la vista para ver al alumno; cuanto esto sucedió sus miradas se cruzaron y sin saber como su corazón comenzó a latir con fuerza, el se limitó a mirarla y sonreír.

Don Jaime respondió.
¡Jovencito yo no estoy aquí para hablar de colinas, estoy aquí para hablar de literatura………………………..!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ja ja ja...

demasiado serio para tolerar una interrupción... alguien que habla de literatura y no puede imaginar misterios... ummm... ¿cómo escribió un artículo o un libro...?

¿fue un flechazo...? ummm... ¿tortura china o suspenso para tus lectores...?

¡suerte...!

ANN dijo...

Querido amigo, me encantaría que la leyeras entera y cuando acabe la historia que me des tú opinión. Debo aprender de las críticas agradezco tú opinión.